¿Creían que estaban empezando a escucharme, hermanos?
Las 14:30 en el Cartier falso
la hora de La Societé
para contactar a los alkalords de Leogane:
se contacta con un vaso de rhum y un tabaco ungüentoso
alentando el pasaje de un estado a otro.
Y el Cynar también lo manejan
con dos dedos y dos hielos que se derriten a la vez.
Lo importante son las iguanas que se derriten más cerca
porque los yerbálgicos atraen el tiempo de atrás
y no el origen
sino el deyecto YAh que vuelve a los años
en un hAY invertido, desviado, futurible.
Las lagartijas guiñan despacio, en otro tracto,
en un cambio de escala continuo por el fractalente arenado.
Perfumistas de los haces del cuerpo
salen por la ur-zona retorcida entre cardos, sombreritos y gris galgo
tan contorsionadas de valsar el rayo.
La alegría junto al mar es práctica, en los músculos practica su trip-nam
y su embrionte acuoso es un chakrícola hecho piedras
de ningún cuerpo previo
¡dados!
calaveras diminutas y turquesas idas de engarce,
la alegría de hacharse aquí, tan en reposo, tan despierto.
La pera del desayuno en la barba del té el agua del almuerzo en la sal de la cena
y en la trasnoche
los overoles de trabajo que nos resbalan los DOG-on por la cabeza.
Living la vida rota ...
en Nueva Esfínter.
Y que de su entripada roña
sorban las moscas nuestras perlas de intelecto.
Así se adquiere al instante
una espesura de siglo por el vicio del segundo
salud y enfermedad vueltas a dar
en un sesgo de voces externadas que hacen siglo.
Hay un domingo bailándole increíblemente al aire de un desierto anti-códice
una extraña tarde de promisión entre los cardos.
O como se quiera:
el desierto de unas series en cruzadas resurrecciones.
“¡Besitos para el Maestro!”
(Informe Viento 1: a las quince no se registra el sol ni la tarde ni el chajá.
Informe Viento 2: a las trece no se registra la lagartija ni la ropa ni el amigo en cueros.
Informe Viento 3: la inocencia nos valva.
(Parábola del viento fuerte del atarde
héliceólicas canciones al surfear en tabula rasa
y de bascular en la huija automóvil de súper-noche.)
...........................................................................................................................................................
Y la hora del techo bajo de la hora
la hora del techo alto del cielo
la hora del blue bus a Libre Empalme
apostado al blanco de un mediodíe que asanta:
envicia.
Tajo
recalcinado bajo planchas de mariguano.
Hora de espigas en las tejanas que no luzco
¡en llamas!
bajo el celeste audinac decibelar
a su hiper-soga, colgajanal de la ropa motora
hacia el humo de la insolación
mientras la vida
si convida
alimenta la otra muerte
la que no separa
alampara en edades
ni de allá ni de acá hasta ni verse ...
solar del acuéstese
por el ítem de ionescer en el quemador de la ida
una plancha de métal, quema la reposera
de la ranchera de Ra
al recostar desnuditante su macerarse Reina de Saba.
Exitable motor del braille quemateando en lo háptico
sobre una red tejida en yema llena
enlanchado al calor que demonizan las moscas
timbranillo del UV dietario,
torsos a tostar y Dior
(el dermatrón ya indica autoselva)
de donde iza un silvanista al borbotear el esternón-loa.
La caricia del mar sobre el rolidodonte volteado,
secretar implosivo en las cachas del Sylvanis:
¡vida al sumidero magnético!
por donde una inútil niña a bikini
promete al entorno pero no paga
ante el malojeo vúlvata que la entrega a la loza de la miradera
el alma deslizándosele entre los dedos y el neoprene.
Mar del celeste me adamo y no de Adán
que es la prometida del Obstruído number-one.
Mar en tu saliva, Mar Rojo de siempre
al que tintura la kapalika salival.
Pero vivo exhausto al celeste y al rojo ya no vivo.
Abismocópica nadina entre los parpadeos del kohl
la astrosoma es tendinosa como embrión del azar coma.
Isla de marición del ángel malacó, omfitado:
la isla de todas las islas no está en los mapas está ahora y no coincide con nada ...
o sólo
con el tesoro: ...
... en la eclampsia poliespejada de las conchillas
enría el sol los dijes el suco de la devaNación
volumen-bion de nuestro asignificador al taco.
La reviración del átomo de alcaloide,
el colgar de unas hilachas arrufianadas bajo el guano
y por una secreción de fraseos a califar
y producir el sin-centinela de la vida malera.
Vaivenido ever-son
el más ambulativo, el de más internaciones,
ven, ven tú,
con tu ahulado escrotal de Familia Impudique choteando las olas.
.................................................................................................................................
¿Creían que estaban empezando a escucharme, hermanos?
Yo estaba empezando a desmayar, a punto de caer de nuevo,
de escucharme voz-atrás
en una especie a la que no respondo
y que no habla
aunque brota en multitud de míes por el yoón nuevo
showing the nude babies of the Frondezina
plegándose a la entripada selvamater
y con la uña en un gancho
traspasan la nuca y conducen al algo.
Correaje de espinillos para la calidad digital de una danza
autocoronada en su sin-baile descalzo sobre el suelo.
Plantas lustradas que descansan sobre la gracia de unas cacas negras.
Senderopocismo de hoyuelos por donde respiran las hormigunas
y no una hoja ni el tallo
sino el radiador ciprés de pocos días
estallando en sus tres centímetros de glauca buenaventura
neonizando desde abajo su cinco estrellas gratuito.
Retenido y lanzado, báscula yoica y otro árbol seco.
Pero no hay árbol, hay beber de las copas,
y no hay senderos, hay lujuria del acompañamiento.
Y si les convido hablan conmigo:
“Pasá, rotá, líen ... “
... pero oh cántenme ahora mariposas
bésenme con ecos de besos jamás enjugados
porque también fui libro de escuchar con sonidos:
dos liebres cruzan de página a página en un mismo timbrazo.
Mmmm circuito misterioso ...
mmmm lo que no muestra:
un templo que es mezcla de materias irrigando una base
desde la que ameritan eyectantes que no paran de magnetar a su interna.
En las inter-naciones del ensenderén prendieron los templines tumulares y plataformoides.
Voy a pisarlas, hojitas de qué barba o sobaco
feeriqueo de tierrita verdiclaire
con sus veintiséis flores de uvazos pentaculares.
En mi saquito de hoy
sólo nidos de hormiga y madrigueras dormidas
y el mar aplausivo de los eucaliptus
con la risa de todo el templosiseo conmovido.
Hermosas hojas: hoy es mi hoja 37,
dénme su alegría y comprensión
sin argumentos.
Por lo cual diría:
37 nidos en mi saco nidífugo
y los microchings tatuados del hexagramo enteogenal.
Copas secas de los árboles transformadas en bruma quieta ...
¡orquestación, orquestación! ...
o cómo conviven los todos solistas sin posar para ningún vidente ...
la liebre, el gris galgo, la puerta del árbol ...
hasta que desgozna la dimensión entre el jinete sin cabeza que sale del suelo
y el pueblo o el cielo que protestarían: ¡tapen ese agujero!
del que siempre beberemos para el show-on.
(De "Boingo-Bong", 2008).
Las 14:30 en el Cartier falso
la hora de La Societé
para contactar a los alkalords de Leogane:
se contacta con un vaso de rhum y un tabaco ungüentoso
alentando el pasaje de un estado a otro.
Y el Cynar también lo manejan
con dos dedos y dos hielos que se derriten a la vez.
Lo importante son las iguanas que se derriten más cerca
porque los yerbálgicos atraen el tiempo de atrás
y no el origen
sino el deyecto YAh que vuelve a los años
en un hAY invertido, desviado, futurible.
Las lagartijas guiñan despacio, en otro tracto,
en un cambio de escala continuo por el fractalente arenado.
Perfumistas de los haces del cuerpo
salen por la ur-zona retorcida entre cardos, sombreritos y gris galgo
tan contorsionadas de valsar el rayo.
La alegría junto al mar es práctica, en los músculos practica su trip-nam
y su embrionte acuoso es un chakrícola hecho piedras
de ningún cuerpo previo
¡dados!
calaveras diminutas y turquesas idas de engarce,
la alegría de hacharse aquí, tan en reposo, tan despierto.
La pera del desayuno en la barba del té el agua del almuerzo en la sal de la cena
y en la trasnoche
los overoles de trabajo que nos resbalan los DOG-on por la cabeza.
Living la vida rota ...
en Nueva Esfínter.
Y que de su entripada roña
sorban las moscas nuestras perlas de intelecto.
Así se adquiere al instante
una espesura de siglo por el vicio del segundo
salud y enfermedad vueltas a dar
en un sesgo de voces externadas que hacen siglo.
Hay un domingo bailándole increíblemente al aire de un desierto anti-códice
una extraña tarde de promisión entre los cardos.
O como se quiera:
el desierto de unas series en cruzadas resurrecciones.
“¡Besitos para el Maestro!”
(Informe Viento 1: a las quince no se registra el sol ni la tarde ni el chajá.
Informe Viento 2: a las trece no se registra la lagartija ni la ropa ni el amigo en cueros.
Informe Viento 3: la inocencia nos valva.
(Parábola del viento fuerte del atarde
héliceólicas canciones al surfear en tabula rasa
y de bascular en la huija automóvil de súper-noche.)
...........................................................................................................................................................
Y la hora del techo bajo de la hora
la hora del techo alto del cielo
la hora del blue bus a Libre Empalme
apostado al blanco de un mediodíe que asanta:
envicia.
Tajo
recalcinado bajo planchas de mariguano.
Hora de espigas en las tejanas que no luzco
¡en llamas!
bajo el celeste audinac decibelar
a su hiper-soga, colgajanal de la ropa motora
hacia el humo de la insolación
mientras la vida
si convida
alimenta la otra muerte
la que no separa
alampara en edades
ni de allá ni de acá hasta ni verse ...
solar del acuéstese
por el ítem de ionescer en el quemador de la ida
una plancha de métal, quema la reposera
de la ranchera de Ra
al recostar desnuditante su macerarse Reina de Saba.
Exitable motor del braille quemateando en lo háptico
sobre una red tejida en yema llena
enlanchado al calor que demonizan las moscas
timbranillo del UV dietario,
torsos a tostar y Dior
(el dermatrón ya indica autoselva)
de donde iza un silvanista al borbotear el esternón-loa.
La caricia del mar sobre el rolidodonte volteado,
secretar implosivo en las cachas del Sylvanis:
¡vida al sumidero magnético!
por donde una inútil niña a bikini
promete al entorno pero no paga
ante el malojeo vúlvata que la entrega a la loza de la miradera
el alma deslizándosele entre los dedos y el neoprene.
Mar del celeste me adamo y no de Adán
que es la prometida del Obstruído number-one.
Mar en tu saliva, Mar Rojo de siempre
al que tintura la kapalika salival.
Pero vivo exhausto al celeste y al rojo ya no vivo.
Abismocópica nadina entre los parpadeos del kohl
la astrosoma es tendinosa como embrión del azar coma.
Isla de marición del ángel malacó, omfitado:
la isla de todas las islas no está en los mapas está ahora y no coincide con nada ...
o sólo
con el tesoro: ...
... en la eclampsia poliespejada de las conchillas
enría el sol los dijes el suco de la devaNación
volumen-bion de nuestro asignificador al taco.
La reviración del átomo de alcaloide,
el colgar de unas hilachas arrufianadas bajo el guano
y por una secreción de fraseos a califar
y producir el sin-centinela de la vida malera.
Vaivenido ever-son
el más ambulativo, el de más internaciones,
ven, ven tú,
con tu ahulado escrotal de Familia Impudique choteando las olas.
.................................................................................................................................
¿Creían que estaban empezando a escucharme, hermanos?
Yo estaba empezando a desmayar, a punto de caer de nuevo,
de escucharme voz-atrás
en una especie a la que no respondo
y que no habla
aunque brota en multitud de míes por el yoón nuevo
showing the nude babies of the Frondezina
plegándose a la entripada selvamater
y con la uña en un gancho
traspasan la nuca y conducen al algo.
Correaje de espinillos para la calidad digital de una danza
autocoronada en su sin-baile descalzo sobre el suelo.
Plantas lustradas que descansan sobre la gracia de unas cacas negras.
Senderopocismo de hoyuelos por donde respiran las hormigunas
y no una hoja ni el tallo
sino el radiador ciprés de pocos días
estallando en sus tres centímetros de glauca buenaventura
neonizando desde abajo su cinco estrellas gratuito.
Retenido y lanzado, báscula yoica y otro árbol seco.
Pero no hay árbol, hay beber de las copas,
y no hay senderos, hay lujuria del acompañamiento.
Y si les convido hablan conmigo:
“Pasá, rotá, líen ... “
... pero oh cántenme ahora mariposas
bésenme con ecos de besos jamás enjugados
porque también fui libro de escuchar con sonidos:
dos liebres cruzan de página a página en un mismo timbrazo.
Mmmm circuito misterioso ...
mmmm lo que no muestra:
un templo que es mezcla de materias irrigando una base
desde la que ameritan eyectantes que no paran de magnetar a su interna.
En las inter-naciones del ensenderén prendieron los templines tumulares y plataformoides.
Voy a pisarlas, hojitas de qué barba o sobaco
feeriqueo de tierrita verdiclaire
con sus veintiséis flores de uvazos pentaculares.
En mi saquito de hoy
sólo nidos de hormiga y madrigueras dormidas
y el mar aplausivo de los eucaliptus
con la risa de todo el templosiseo conmovido.
Hermosas hojas: hoy es mi hoja 37,
dénme su alegría y comprensión
sin argumentos.
Por lo cual diría:
37 nidos en mi saco nidífugo
y los microchings tatuados del hexagramo enteogenal.
Copas secas de los árboles transformadas en bruma quieta ...
¡orquestación, orquestación! ...
o cómo conviven los todos solistas sin posar para ningún vidente ...
la liebre, el gris galgo, la puerta del árbol ...
hasta que desgozna la dimensión entre el jinete sin cabeza que sale del suelo
y el pueblo o el cielo que protestarían: ¡tapen ese agujero!
del que siempre beberemos para el show-on.
(De "Boingo-Bong", 2008).
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